Vaxine (The Assembly Line, 1990) convierte la inmunología en shooter: un paisaje ondulado de cuadrícula, esferas de colores que son virus agrupándose y una defensa —vos— disparando anticuerpos antes de que la infección cuaje. El 3D fluido y la premisa científica lo volvieron rareza admirada.
Es velocidad con concepto: cada racimo vírico que crece es una derrota en cámara lenta. Vacunar jamás fue tan arcade, y pocas veces la vanguardia técnica tuvo tema tan oportuno.
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