Chunsoft, especialista histórico en el género roguelike japonés gracias a su saga Mystery Dungeon, aplicó esa fórmula de mazmorras generadas proceduralmente y combate por turnos al universo Pokémon: el jugador controla directamente a un Pokémon (elegido a partir de un test de personalidad) en vez de a un entrenador humano, explorando calabozos junto a un equipo de otras criaturas.
Fue un giro narrativo y jugable poco habitual para la franquicia, bien recibido por fans que buscaban algo distinto a la fórmula de captura y combate de los juegos principales; esta versión coreana llevó esa experiencia al público de Corea del Sur.

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